Jostun

Desacelerar

Hace ahora 4 años subía esta foto en el perfil de mi Instagram personal diciendo ‘A granel, siempre mejor…’

La foto la hice en Tanger, en un viaje corto pero muy bonito. El mercado es una auténtica maravilla, callejones llenos de colores y de olores por los que da gusto perderse. Prácticamente todos los puestos de comida vendían los productos a granel (legumbres, especias, harinas, aceitunas…) Por supuesto no pude resistirme a traer algunos de esos manjares a casa.

Volví impactada de ese viaje, me sorprendió tanto el choque cultural que tenemos estando tan cerca… Enseñándole las fotos del viaje a mi madre, me dijo ‘así estábamos aquí hace 40 años’. Eso me hizo reflexionar sobre como ha cambiado todo en muy poco tiempo. Recuerdo que de pequeña, en los años 80, bajaba a la puerta de casa cuando pitaba el Patrol del lechero y volvía a casa tan contenta con mi lechera a rebosar de leche recién ordeñada. En la panadería de la calle de abajo, llevábamos los cascos de vidrio cuando se gastaban y nos devolvía La Casera llena. La ropa la comprábamos en las tiendas del centro o en el mercado. Formaba parte de nuestro día a día pero, ¿cuándo empezó a desaparecer todo eso? ¿qué pasó con esas rutinas que teníamos tan normalizadas?

La respuesta es más que evidente. Nuestra forma de vivir y de consumir se fue acelerando gracias a un capitalismo atroz, y sin darnos cuenta nos vimos remando a favor de los ‘grandes’ en pos de la modernidad y la vanguardia. Se acabaron los mercados con productos a granel, las lecheras, las tiendas de barrio y los trueques. Porque vivimos en el primer mundo y no queremos parecernos a nuestros vecinos pobres, ¿verdad?

Después de muchos años de consumo desmesurado, tanto en moda, tecnología, alimentación… está habiendo un repunte importante de reducir la marcha y tomarnos las cosas con más calma. Esto nos brinda la oportunidad de PENSAR, algo que desde hace mucho tiempo creo que no hacíamos lo suficiente. ¿De verdad quiero pasar el domingo en un centro comercial? ¿Por qué he convertido el hecho de consumir en mi ocio? ¿Por qué tengo mi vida llena de cosas innecesarias? ¿Sé acaso las consecuencias de mis actos, para con el planeta y sus habitantes?

Aprovechemos este movimiento ‘Slow’ y vamos a darnos la oportunidad de repensar nuestra forma de vivir y de consumir. No lo convirtamos en otra moda más, porque si lo hacemos, pasará como todas las modas, nos aburriremos y abandonaremos, y no habremos cambiado ni aprendido nada. La foto de mi viaje a Tanger fue en el año 2016, yo ya llevaba un tiempo cambiando mis hábitos de consumo, aprendiendo día a día a escapar de las garras del capitalismo. A día de hoy, en el 2020, aún sigo aprendiendo. No es fácil y no se cambia de un día para otro, pero si de verdad lo deseas, te aseguro, que como mi visita a Tanger, puede ser un viaje maravilloso.

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